lunes, junio 25, 2007

Guepardos de caza

Después de semejante espectáculo narrado en el post anterior. Nos fuimos a comer. Debajo de un gran árbol en lo alto de una colina fue el lugar elegido. Desde allí teníamos una amplia panorámica para disfrutar del picnic, y obviamente el tema de conversación era el espectáculo de la manada de ñus. Estábamos reposando la comida antes de subir a las furgonetas y seguir de exploración, cuando alguien pregunto sobre la mancha que se veía a lo lejos. Todos nos giramos y nos quedamos boquiabiertos. La manada que hacia unas horas habíamos visto cruzar el río. Se habían organizado y corrían en estampida motivados por algo que no sabíamos aún.

Se movían como una bandada de pájaros. Pero cada vez se escuchaba mas cerca el trueno continuo de miles de pezuñas golpeando el suelo. Ya estábamos a punto de subir a las furgonetas porque la manada venia hacia nuestra posición, cuando vimos el motivo de la estampida. Unos guepardos, una madre y sus dos crías que les quedaba poco tiempo para separarse de la madre. Subimos a las furgonetas para poder tener una posición más alta. Otro espectáculo formidable, los guepardos estaban tratando de separar algún cachorro de la manada presionando por detrás del grupo y por los laterales. Al final desistieron, imagino que el riesgo de acabar sufriendo heridas era muy alto y el calor también.

Inmediatamente nos pusimos en movimiento. Después de dejar pasar toda la manada de largo teníamos que aproximarnos a ver a esa familia valiente. Porque el guepardo será el felino mas rápido pero no tiene la fortaleza del leopardo ó los leones. Y aún así se atrevieron a presionar a una manada de ñus. Y allí estaban, a la sombra de un montículo recuperando fuerzas para su siguiente intento de caza. Visita y deja tus comentarios en “Los viajes de Jota”.

jueves, junio 21, 2007

La gran migración de los ñus

Nos despedimos de los fotógrafos profesionales que estaban por allí y nos habíamos alejado de la rivera del río Mara a lo alto de una colina para poder ver mejor el otro lado del río. Miles y miles de ñus estaban esperando a que sucediera algo que los científicos aún no saben que es para cruzar. Desde lo alto de la furgoneta y con la ayuda de los teleobjetivos de las cámaras y los prismáticos observábamos miles de animales. Cebras, ñus, antílopes y hasta una familia de elefantes podíamos ver a lo lejos. Un paraíso que gracias a dios el hombre ha respetado por ahora. Wilson arranco la furgoneta y nos dijo que era la hora de marcharse porque habíamos quedado con otros grupos para comer de camping en un lugar concertado y seguro. Alguien comento, una mujer: - No podemos esperar a verlos cruzar. Wilson se giro desde el asiento del conductor y nos dijo que en todos los años que llevaba de guía siempre había visto las manadas así. Esperando en la otra orilla y que solo si haces guardia como los del National Geographic durante días puedes llegar a ver algo. Obviamente no disponíamos de tanto tiempo.
Cuando habíamos aceptado su explicación con resignación y viendo que ya llegábamos tarde. Alguien, la misma mujer, como por un sexto sentido dijo: - ¡Wilson espera!, van a cruzar, que cojones ¡están cruzando! Nadie la creyó y hubo comentarios del estilo: ¡Venga ya!, ¡Si porque estamos nosotros aquí!, ¡que casualidad!
Pero como puedes verlo, pensé yo. Saque mi cámara para observar con el teleobjetivo. No podía ver la orilla del río pero si advertí movimiento en la manada. Le comenté a Wilson que para irnos nos llevara por orilla dando una vuelta por lo que había visto.Gracias a dios que me hizo caso. A medida que nos aproximábamos a la orilla el estruendo crecía. Era cierto, estaban cruzando. A lo lejos veíamos correr a los fotógrafos que habíamos despedido hacia media hora.

! Díos mío ¡ ¿que es esto? Éramos testigos en primera fila de uno de los mayores espectáculos que puede ofrecer la naturaleza. Miles, millares de pezuñas retumbando en el suelo. Los mugidos continuos de los ñus, agolpando se para cruzar todos juntos conscientes del peligro. Conscientes de que se juegan la vida en ello. Es un estruendo continuo de tal dimensión, que parece que se va abrir la tierra.
Nos quedamos tan hechizados por la escena que a pesar del peligro salimos todos de la furgoneta para verlo bien. Cámaras, fotos tenias que dejarlo porque no podías abarcar lo impresionante de la escena. Si agachabas la cabeza para buscar algo te perdías cualquier momento. Entre el estruendo continuo y constante solo se nos escuchaba exclamar: - ¡Ostia!, ¡Joder!, ¡Impresionante!, ¡Dios! La escena era tan grande y tan espectacular que no podías verlo todo. Tan pronto estabas viendo como los ñus se empujaban y agolpaban en la orilla, dando saltos impresionantes para bajar, como aparecía un cocodrilo por el centro del río cobrando su presa y rompiendo la línea. O te perdías una cosa u otra. Otro cocodrilo apareció a por otra presa, la veías desaparecer hacia el fondo. No importaba, el mecanismo de supervivencia se había puesto en marcha y era una maquina impresionante. El cocodrilo no tenía opción, o se apartaba, o le pasarían por encima. Otros ñus los veías en la orilla con patas rotas, una caída, un tropiezo. Los cocodrilos se acercaban y se iban, saben que no se ira de su sitio y volverán luego.
Del estruendo continuo hasta los hipopótamos han desaparecido, no hay otra alternativa que quitarse del medio.

Llevamos diez minutos con la boca abierta y siguen, y siguen. Wilson comento: -Me lo habían contado pero nunca lo había visto, ¡Esto es impresionante! No es que se hubiera quedado blanco pero casi. Estaba tan alucinado como todos, menos mal que la comida para los cocodrilos estaba en la manada porque la situación que teníamos junto a la orilla no es que fuera muy segura tampoco. Pero es que era de alucinar.
Ahora teníamos en el otro extremo del río el espectáculo de ver como se iba formando de nuevo la manada. Las hembras volvían mugiendo a la orilla buscando a sus crías perdidas con la esperanza de que lo hubieran conseguido. Unas las encontraban, impresionante ver como se reconocían entre tanto estruendo. Pero otras se quedan allí dando vueltas, pendiente de no ser arrollada por los que seguían cruzando. Mugidos agónicos, de llamada por las crías en un extremo mezclados por los de supervivencia de los que aún no han pasado o lo están haciendo. Todo mezclado con el retumbar de las pezuñas en el suelo, los alaridos ahogados por los que son cazados por los cocodrilos. Esto es ¡un puto caos! pensé yo, una locomotora bestial que no hay quien lo frene. Y donde se aprovechan también las cebras y los antílopes para cruzar. Más o menos estuvimos media hora. Miles y miles de ñus cruzaron y la orilla se quedo literalmente arrasada. Un silencio roto solamente por los mugidos de los ñus que permanecían vivos en la orilla por sus heridas. No tendrán oportunidad de escapar. Sin poderse mover no tardarían los cocodrilos en volver. La naturaleza es así de radical y preferimos irnos antes de ver lo que sabíamos que pasaría. Teníamos que ir a comer. Wilson estaba casi blanco, y todos los demás con un subidón de adrenalina por lo que habíamos visto que solo podíamos calificarlo de una forma, ¡¡¡BRUTAL!!!. Visita y deja tus comentarios en “Los viajes de Jota”.

martes, junio 19, 2007

Hipopótamos por la orilla

Seguimos recorriendo la orilla del río Mara. Hipopótamos, cocodrilos enormes, pero enormes de verdad. Por algo son los más grandes del mundo. Y más hipopótamos. Llegamos a un lugar donde podíamos ver a un grupo de hipopótamos vigilando a un cocodrilo que estaría situado a unos 50 metros. La tensión era evidente porque dentro del grupo había una cría de hipopótamo. Solamente un hipopótamo estaba fuera del grupo tomando el sol tranquilamente en la orilla. Todos esperábamos que aquel cocodrilo acabase marchando se para liberar tensión. Pero la sorpresa fue mayúscula y vino por otro lado.En cuestión de segundos emergió un hipopótamo en dirección al que estaba tranquilamente tomando el sol. Este reacciono, y como dos titanes se enseñaron los colmillos. El ruido fue tremendo, dos colosos discutiendo por un trozo de orilla para tomar el sol. Solo dio tiempo a sacar estas cuatro fotos tipo cómic del acontecimiento. Te lo puedes imaginar viendo las fotos.
Todos nos quedamos alucinados de la escena que paso justo cuando estábamos en frente. Y entre nuestras caras de sorpresa se escucho una voz que pregunto: - ¿Dónde se ha ido el cocodrilo tan grande? ¡Je, je! El cocodrilo también vio la escena y prefirió buscarse la comida por otra parte. Visita y deja tus comentarios en “Los viajes de Jota”.

viernes, junio 15, 2007

Cocodrilos a la espera

Nos pusimos en movimiento. Esta vez nos dirigíamos a la frontera natural entre Kenia y Tanzania. Está frontera es el río Mara, y por él cruzan dos veces al año las grandes manadas de ñus en busca de los pastos verdes. En esa época pasaban del P. N. del Serengueti en Tanzania, al P.N. de Masai Mara en Kenia.

Vimos a unos fotógrafos profesionales y Wilson nos dijo que debían ser del National Geographic ó Discovery Channel para grabar el momento en que cruzará la manada de ñus que había al otro extremo y llevaban una semana esperando. Es uno de los grandes misterios de la migración el saber por donde van a cruzar y cuando. Porque tampoco se sabe que les motiva a hacerlo en ese preciso momento. Puedes estar esperando días a que crucen y una mañana han desaparecido miles de ñus, y se han ido para cruzar por otro lado. Pueden cruzar de día, pueden cruzar de noche. Sigue siendo un misterio.
Pero si han llegado hasta aquí es porque se han librado de las cacerías de los leones en el Serengueti. Ahora deberán pagar un tributo a los cocodrilos. Durante miles de años han sido y siguen siendo los reyes del río. Los cocodrilos esperaran tranquilos y pacientes, llevan semanas sin comer saben que tarde o temprano comerán. Los ñus tendrán que acercarse a beber, y por mucho que se lo piensen tendrán que cruzar como lo llevan haciendo miles de años. Volverán a ser jueces y testigos de la migración de miles y miles de ñus. Los enfermos, ó muy adultos saben que tienen menos probabilidades de pasar. Y por tanto de tener descendencia el próximo año. Solamente los ñus adultos en perfecto estado de forma podrán pasar con garantías para perpetuar el número en la manada. Me pregunto si en el fondo son conscientes de que algún día les tocará a ellos, de que no volverán a ser los mismos cuando crucen el río. Es el ciclo de la vida. Visita y deja tus comentarios en “Los viajes de Jota”.

miércoles, junio 13, 2007

El facochero

Llevábamos toda la mañana en la furgoneta y la verdad es que todos teníamos nuestras necesidades. Y lo malo de estos viajes es que no puedes parar y bajar del coche a buscar un sitio discreto. Así que nos dirigimos a un Lodge dentro del parque nacional de Masai Mara para poder descansar unos minutos fuera de la furgoneta.
Al llegar había una zona de sombra con mesas y sillas. Alguien se sentó y nos encontramos con esto… un facochero ó el jabalí de África.
El grito de sorpresa de algunas mujeres fue enorme, pero nada perturbaba el sueño tan placido del facochero. Me recordaba a uno de los perros que tuve de pequeño que se pasaba todo el día durmiendo. Al principio con mucho respeto dejábamos una distancia. Pero al final nos aproximamos para tocarle y hacer fotos de cerca. Wilson (el guía) nos dijo que hace dos años un león se comió a su madre y la cría escapo. Sabiendo que sería presa fácil un guía le cogió y le alimento, desde entonces vive dentro del lodge acostumbrado a los humanos. Y la verdad es que no transmitía peligro. Tampoco es que fuera la alegría de la huerta. Pero por allí se movía libremente acostumbrado desde pequeño a la presencia de humanos, pero inconsciente de que podría ser capaz de matar a una persona con los colmillos que adquirió con los años. Visita y deja tus comentarios en “Los viajes de Jota”.

lunes, junio 11, 2007

Las grandes manadas de Ñus


Lo reconozco la foto no hace justicia a lo que vimos. Pero no tenía un gran angular para poder captar la manada completa. Todos los puntitos negros son ñus. Una manada de unos 8.000 ejemplares más las cebras y antílopes que se mueven todos juntos. Estas manadas dependiendo de la época del año emigran entre Tanzania y Kenia generando la mayor migración de mamíferos del planeta. Y como una familia se mueven juntos gacelas, antílopes, cebras y ñus. Las gacelas y antílopes aportan su vista para detectar depredadores, las cebras aportan su olfato para detectarlos también. Y los ñus su capacidad para localizar el agua de lluvia en grandes distancias. Pueden oler una tormenta a kilómetros y son los que dirigen la migración a los pastos más frescos. Así, en perfecta armonía entre unos y otros. Colaborando entre ellos es como consiguen sobrevivir mejor frente a los depredadores. No me podía hacer una idea de lo que es una gran manada de ñus hasta que lo ves a lo lejos con tus propios ojos. Visita y deja tus comentarios en “Los viajes de Jota”.

viernes, junio 08, 2007

El Rey de la Selva

Para fotografiar la naturaleza, lo importante no es llegar antes o después, sino en el momento oportuno. Y así fue. Lo que no sabíamos es que era la época de apareamiento de las leonas. En esta imagen el Rey de la selva estaba descansando y la hembra estaba tumbada detrás. Durante el viaje, no entendíamos porque el rey de la selva rara vez caza y siempre esta tumbado. Normal, descanso merecido porque durante el cortejo el león y la leona se aparean una vez cada 20 min. , durante cinco días. Si, si, no es broma una vez cada 20 min., durante cinco días. Tiene muchísimo merito. Pero si además, pensamos que una manada de leones tiene unas 8 hembras adultas. Complacer a todas ellas, es de ser todo un campeón. Vamos, de ser el Rey de la Selva.
Nos miro con aire de querer descansar y hasta parecía que tenía la melena despeinada. Sin olvidar las preguntas obvias de los niños a sus padres: - Papa, mama, eso que hacen... ¿que es? Lo que no supimos los hombres del grupo, si era a esto del león a lo que se refieren las mujeres que argumentan que el tamaño no importa. En fin, un momento divertido entre comentarios ocurrentes. Naturaleza salvaje al fin y al cabo. Visita y deja tus comentarios en “Los viajes de Jota”.

miércoles, junio 06, 2007

Tanalot (MEME)

Esto es muy difícil. Elegir un lugar que haya conocido y que me haya hecho sentir un gran contacto con la naturaleza. Y además explicar como ha cambiado mi actitud hacia la vida es más difícil aún. Toda elección es difícil pero haciendo memoria yo creo que fue aquí. En el Templo de Tanalot, al sur de la isla de Bali.Allí, en ese lugar. Nos dijeron que se podían ver las mejores puestas de sol del planeta. ¿Cuántas veces he oído lo mismo en otro lugares?. Pero lo que si es cierto es que allí encontré algo que no había visto en otros. Un templo en el saliente de las rocas y que cuando sube la marea se queda totalmente aislado de la playa. El escenario era precioso: un mar azul, los acantilados con playas pequeñas de arena blanca, y un templo. No pude evitar hacerme una pregunta: ¿Qué motivo hace miles de años a que un grupo de hombres se tomaran la molestia de construir un templo en ese lugar?, cuando podían hacerlo en cualquier otro sin complicarse tanto.Fuimos hacia el templo y estaban las rocas repletas de pequeñas cestitas con flores y dulces. Nos pidieron que las respetáramos pues eran ofrendas a los dioses. A los dioses del mar, el aire, la tierra y el fuego. ¿Por qué tanta pasión por ese lugar?, ¿Qué tenía de especial para adorar de esa forma a los cuatro elementos de la naturaleza?. Comenzó a caer el sol y sentados en una roca a los pies del templo miramos al oeste. Fue entonces cuando tuve respuestas a mis preguntas. Se levanto una suave brisa procedente del mar, el sol se volvió de un rojo intenso mientras jugaba al escondite con las nubes. El cielo cambiaba a un color ocre y el mar comenzó a levantar unas olas golpeando las rocas para hacerse notar. Como si no fuera suficiente el reflejo del sol en sus olas y un horizonte del que parecía que salieran estrellas. Es difícil de describir pero se podía respirar la paz y la calma del lugar. Nadia hablaba, nadie decía nada. Pero todos escuchaban cantar,…a la naturaleza.Aquello cambio mi actitud hacia la vida porque cuando volvíamos a la furgoneta el guía estaba esperando. Nos vio en la cara lo encantados que estábamos después de ver la puesta de sol. Me pregunto:- No hay puestas de sol bonitas en España. -¡Claro!, pero no tan espectaculares como está. Dije yo. Él contesto:- La naturaleza está en todas partes, es tu percepción la que define el lugar y tú corazón quien la descubre cuando esta en calma y en paz contigo mismo. Entonces pensé en la cantidad de sitios hermosos que no he sabido percibir por estar pendiente de otras cosas, ofuscado, enfadado, etc. No tenía solución el pasado, pero sí me prometí el no perderme más lugares. Aquel sitio no era el único, … seguro que hay mas. Visita y deja tus comentarios en “Los viajes de Jota”.

martes, junio 05, 2007

Una pareja de Avestruces

En que estaría pensando. De todos los animales salvajes que pensaba ver durante el safari no entraba el avestruz. Y sí, allí nos encontramos con una pareja. El macho me pareció enorme. Debía medir unos 2,30 metros de alto. Teniendo en cuanta que pueden llegar a medir hasta 2,70 metros, 145 Kg. este era un ejemplar bastante imponente. Enseguida se alejo de nosotros para poner una distancia de seguridad. Wilson, el chofer, nos contó que siempre huyen de cualquier situación potencialmente peligrosa. Y lo hacen bien teniendo en cuenta que pueden llegar a coger velocidades de entre 60 y 70 Km./h. Todos nos fijamos en sus patas fuertes. Claro, mover un cuerpo de unos 145 Kg. a esa velocidad tiene que ser impresionante. También nos contó que esas patas fuertes son su principal arma si el avestruz se ve acorralado. Y que sabía de una leona que murió porque de una patada de avestruz le debió de romper varias costillas. Por algo es el ave más grande del mundo. Visita y deja tus comentarios en “Los viajes de Jota”.

viernes, junio 01, 2007

Camuflarse entre rayas

Continuamos porque el sol iba subiendo igual que el calor. Y tampoco te podías sentar porque te podías perder algo. De todos los parques de Kenia este era el más impresionante. Rebosaba vida por todas partes y a todos nos daba la sensación de estar dentro de la película de disney “El Rey león”.
En ese instante apareció una manada de cebras. La verdad es que hasta ese momento no me llamaban mucho la atención. De verlas en los zoológicos, en grupos de tres o cuatro. Hasta el momento las habíamos visto en grupos pequeños, esporádicos ó cebras sueltas entre antílopes. Pero nos llamo la atención ver una manada tan grande. Habría unas doscientas cebras juntas. Y claro, estaban las cebras súper limpias, como si hubieran pasado por un túnel de lavado para coches. Parece una tontería, pero admito que no recordaba las cebras del zoológico un contraste tan grande entre el blanco y el negro. Pues con este escenario resulto curioso comprobar que cuando se juntaban era difícil no marearse, y mas difícil aún fijar la vista en una cebra en concreto. Todos nos quedamos fascinados. Claro, sobre el camuflaje de las cebras lo estudias en el colegio cuando eres pequeño, y no terminas de creer que una cebra llena de rayas se pueda camuflar en la sabana. Obviamente una cebra sola no, pero en un grupo de doscientas cebras es espectacular. Un depredador será incapaz de fijar la vista en una posible presa dentro del grupo. Comprobar insitu el sistema de defensa de las cebras respecto a los depredadores resulto alucinante. Todos sonreímos como si viéramos un truco de magia. Visita y deja tus comentarios en “Los viajes de Jota”.