Basílica de Santa María la Mayor
Fue un madrugón, pero merecía la pena llegar pronto a Roma para aprovechar el día. Son solamente 2 horas y media de viaje. Pero preferíamos ir sin prisas. Era todo una experiencia ver sus caras dentro de la nueva terminal de barajas. El viaje prometía un montón de experiencias nuevas. Incluso era la primera vez que se montaba en avión. Toda una novedad que llegaba a una avanzada edad, y se asumía con la valentía que no todo el mundo tiene a esa edad. Una pena que haya gente que se abandone a experimentar y conocer cosas nuevas con la excusa de los años.
Pues eso, llegamos al final a Roma. Y ese espíritu de aventura no decaía y decidimos acercarnos a la basílica más próxima del hotel. La Basílica de Santa María la Mayor. Reconozco que antes no había estado allí y tampoco me llamo la atención. Ignorante de mí, es una de las basílicas más antiguas de Roma y se construyo sobre un antiguo templo pagano. Dicen que allí se presento la Virgen. Dicen que cayó una nevada y sobre el suelo nevado estaban marcadas las dimensiones de la basílica.
Entramos. Y la verdad es que era preciosa, pero no imaginaba encontrar algo especial. No sé si ella tenía claro lo que veríamos pero sus pasos eran firmes y seguros. Reconozco que la fé en algo, puede llegar a ser muy poderosa. Solo hay que ver las maravillas y atrocidades que ser han hecho a lo largo de la historia gracias a la "fé". Pero bueno, al final de la iglesia, junto al pulpito había dos escaleras que bajaban a una cámara justo debajo. Unos bancos, y gente rezando. La cámara era preciosa y el paso decidido por bajar las escaleras, a pesar de los problemas de rodilla nos llenaba de orgullo a todos.
Por respeto no baje, mi carencia de fé ó mi perspectiva diferente de lo divino prefería esperar arriba. No era el momento de mis comentarios y chistes malos. Cuando subieron me dijeron: -Anda, baja y mira lo que hay en la urna.
La verdad que es había una urna grande hacia donde todos dirigían sus rezos y oraciones. Baje, me senté próximo a la urna para ver su interior. Alucine un poco tras leer las inscripciones y ver su interior. Había unos tablones que dicen ser los restos de la cuna donde nació Jesús de Nazaret. ¿Verdad ó Mentira?, no lo sé. Eso lo dejo a las creencias de cada uno. Lo único que sé es que nunca había oído hablar de que existieran y allí dentro había unos tablones. Pero si sirven para transmitir algo a alguien: paz, fe, esperanza. No sé, bienvenidos sean. A ella le transmitió una felicidad enorme por haber estado allí y por haberla visto. A mí personalmente el lugar me transmitió una sensación de paz, y la duda razonable de su veracidad. ¿Y a ti?
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Nuestro viaje no fue promovido por mí. Este viaje comenzó hace muchos años atrás. Comenzó en el deseo de una persona, un sueño, una ilusión motivado por una educación católica. Pero una educación de las de antes, de hace muchos años. Otra época donde España era otra muy diferente y pensar en viajar a Roma era algo improbable. En una época donde una mujer no podía abrir una cuenta en el banco sola, como se podía pensar en viajar.













