Por fin, cerca de la desembocadura de un río, cuyo nombre... perdonadme pero no me acuerdo. Vimos una orilla. Desembarcamos y caminamos paralelos al bosque y entonces encontramos un hueco entre la maleza del bosque. Todos íbamos preparados con botas de agua y teníamos claras las consignas. Primero debíamos ir todos en línea recta, y segundo y más importante...nunca salirse del camino bajo ningún concepto. Al principio pensé que el guía estaba exagerando pero una vez dentro me di cuenta de la situación.
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Hagamos situación del lugar una vez dentro del bosque. Los arboles son enormes, entre 20 y 30 metros de altura y una vegetación tan cerrada que apenas deja pasar la luz del sol. Aunque el sol es muy fuerte, este no llega al suelo y por eso nunca se seca, pero si llega su calor, lo que provoca que el agua se evapore pero no pueda escapar por lo frondoso del bosque. Humedad y calor, la situación más similar para un europeo es meterse en una sauna. Pero claro, no olvidemos los insectos...esos maravillosos mosquitos que te obligan a usar el anti mosquitos como si fuera Coca-cola. No importa, aquí los mosquitos no entienden de anti mosquitos, parece que les atrae más. La única solución es taparse hasta el cuello.
Pues sí, todo está húmedo, el suelo es un barrizal que no se seca y donde no puede crecer la hierba porque no llega el sol. Humedad y calor como en una sauna. Y forrado de ropa hasta el cuello y manga larga para evitar los mosquitos. Como consecuencia tu cuerpo comienza a sudar para aliviar el calor, pero no, porque tu cuerpo ya está húmedo del ambiente. La circulación se acelera mas, tu cuerpo aumenta la temperatura y sigues sudando. Tranquilos, que el paseo es muy seguro, pero porque es un paseo...pero en caso de perderte, es imposible orientarse porque nunca ves el sol y morirías por deshidratación fácilmente en unas horas. De verdad que moverse en este ambiente es impresionante. Hay que estar muy bien físicamente, para además animarse a subir al cerro de tortuguero. Son solamente 450 metros de altura. Pero en esas condiciones para la más dura de las montañas.
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Pero este bosque es una zona de guerra para la vegetación. Las plantas y los arboles luchan constantemente por coger el más leve rayo de luz. Cuando un árbol muere y se cae, el hueco en la selva tarda unos 40 años en cerrarse. En ese momento todas las plantas luchan por crecer y así tapar a las demás, hasta que al final solo puede quedar un árbol que se encargara de cubrir esa zona. Las plantas llevan millones de años en esta lucha personal y no reconocen amigos de enemigos. Unas llevan espinas en las hojas, otras llevan espinas en el tronco como los rosales...con la diferencia que su rozadura puede provocar una reacción alérgica severa. Entonces comienzas a entender las reglas de seguir todos en fila y no salir del camino. Y mucho ojo de donde te agarras. Otras plantas tienen raíces aéreas y son capaces de moverse buscando la luz. Entendamos lo de moverse, se pueden desplazar a unos 20 cm al año. Que para una planta es mucho. Otras como las orquídeas, crecen en los arboles buscando luz y alimentándose de la sabia de las ramas, como si fueran sanguijuelas. Luego están las plantas de la familia de las enredaderas que son capaces de cubrir un árbol para quitarles toda la luz y matar el árbol en el que se sujetan. Y otros árboles son capaces de envolver a otros hasta el punto de estrangular el tronco y las raíces, matando lo y ocupando su lugar. Un autentico campo de batalla.
Claro, luego ves un punto rojo. Te acercas. Lo observas y es una ranita tan grande como una uña y ves a uno de los animales más venenosos del planeta. Es la rana flecha venenosa roja y azul. Bueno, moriría si me la cómo... o si me clavan un dardo ó una flecha que estuviera impregnada por la sustancia que segrega su piel. En fin, esa ranita impone bastante respeto y mejor no tocarla. Y luego ves otra, y otra,...pues vista una, vistas todas. Luego...claro está, existen serpientes por todas partes, de las grandes y de las venenosas. Como decía el guía, si pisas una serpiente y es la cabeza no hay problema, pero de lo contrario. Puedes pasar un rato desagradable.
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Conclusión...el paseo dentro del bosque húmedo tropical fue toda una aventura en sí misma y cien por cien recomendable. Cierto es, que dicho paseo no es apto si alguien tiene problemas de corazón ó de respiración por el ambiente que se puede provocar. Eso sí, si la noche anterior ha llovido nunca te suelen llevar porque el grado de humedad puedo ser insoportable. Y nosotros no conseguimos subir al cerro de tortuguero porque el último huracán derrumbo algunos árboles y era extremadamente complicado para algunas personas del grupo en que íbamos. No importa, el paseo fue espectacular.
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