martes, febrero 23, 2010

Fuera de Manhattan: Brooklyn

Continuamos nuestra gira por las afueras de Manhattan y entramos en el condado más poblado de todos, Brooklyn. Cada condado parece una ciudad dentro de New York, pero Brooklyn es el más conocido por el famoso puente que lleva su nombre.

Que os puedo contar de Brooklyn sin sentirme mal por sabotear la imaginación de quienes no han pasado por aquí. Pues que este condado al sur tiene playa. Si, podemos decir que yo no sabía, que New York tiene playa. Y muy cerquita de esos rincones que escuchamos en algunas películas pero no sabemos situar como es Coney Island. Situada al sur de Brooklyn y que no se puede ver desde Manhattan. Ignoro cómo estará el agua en verano, pero en invierno no me planteo un baño.

Y otra cosa que te puedo contar de Brooklyn es la zona de Brooklyn Heights. Es una zona muy accesible dando un paseo. Está a mano derecha tal y como cruzas el puente de Brooklyn desde Manhattan. No te voy a aburrir con detalles, pero para mí, es una zona preciosa y un paseo encantador con muy buenas vistas del bajo Manhattan. Muy recomendable, porque da igual que sea de día, al atardecer ó de noche. Siempre te parecerá espectacular.

Nota: Fotos de internet.

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martes, febrero 16, 2010

Fuera de Manhattan: Queens

Seguimos con nuestra ruta por los alrededores de Manhattan y cruzamos otro puente, esta vez entrabamos en el condado de Queens. Que por cierto, es el condado más grande que tiene la ciudad de New York.

El ambiente es totalmente distinto, aunque solo sea porque también es el condado más étnico con la proporción más alta de extranjeros. El barrio hindú, el barrio latino, zonas residenciales como en las series de televisión. Casitas con todo el estilo americano, hechas de madera y jardines muy cuidados. A mí personalmente me encanto. De hecho el ambiente y cariño que recibimos en una cafetería del barrio latino fue estupendo. Mejicanos, Dominicanos, Argentinos, Uruguayos, Ecuatorianos, Colombianos, etc. Y todos fuera de sus hogares pero disfrutando de un pequeño rincón donde poder comprar comida típica, charlar y pasar un rato distendido con café de verdad.

Tras el descanso volvimos a seguir nuestra personal ruta, lo que no sabía es que dos de los tres aeropuertos de New York están dentro de Queens, La Guardia y el John F. Kennedy. Ese detalle me hizo pensar en lo grande que es este condado. Y así llegamos al centro nacional de tenis, al estadio Arthur Ashe donde se celebra el Open USA de tenis. Solo de imaginar cómo debe de ser el ambiente en plena competición me hizo disfrutar del lugar.

Seguimos y la sorpresa fue encontrar me con los platillos volantes de la película “Men in Black” en el parque Flushing Meadows. Fue la frase típica de siempre:-Eso lo he visto antes. Me hubiera encantado poder disfrutar de más tiempo para pasear por el parque pero la climatología comenzó a marcar el ritmo de la jornada.

El frío aumentó y comenzó a nevar. Seguimos circulando por las calles de Queens, viendo el contraste entre los distintos vecindarios en dirección a la zona financiera con mayor relevancia fuera de Manhattan, Long Island. Y entonces comencé a darme cuenta que New York es mucho más grande de lo que me había imaginado.

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martes, febrero 09, 2010

Fuera de Manhattan: el Bronx

Salimos por la Octava avenida paralelos a Central Park. Antes de salir de Manhattan tuvimos que cruzar Harlem. No es que esté olvidado pero todavía se podía apreciar en la fachada de edificios lo que debió de ser en la década de los años 70 aquel barrio. Similar a las películas que podemos recordar sigue habiendo edificios abandonados esperando que alguien compre más que el edificio, el terreno.

Pero seguimos adelante hasta cruzar por el río Harlem, el Hudson está por el otro extremo de Manhattan. Entramos al Bronx y no fue lo que me había imaginado, no todo el Bronx es igual, con la mala fama que tiene este distrito por las películas. Para comenzar el ambiente no era tan malo y lo primero que visitamos fue el famoso estadio de los New York Yankees, para los que les guste el beisbol. La verdad es que es bien bonito.

Y toda la zona del Bronx exceptuando la sureste, que es la que todos hemos visto en las películas, tiene un alto nivel de desarrollo. Casas unifamiliares, los juzgados del distrito, edificios gubernamentales, sedes de empresas y familias importantes tienen casa en el Bronx.

Otro lugar de interés es una comisaría dentro del Bronx, aquella que formo parte de la película “Distrito Apache: el Bronx” (1981). Incluso se puede pasar dentro, sin fotos y hasta una zona limitada, y ver como son las comisarias por dentro. Sinceramente, igual que en las películas, pero no deja de ser curioso poder verlo en vivo con su mostrador, el sargento que toma la primera declaración…todo igual.



Seguimos nuestra ruta y nos íbamos adentrando en la zona “chunga”. Se notaba porque era igual a las películas, la gente, los coches, la ausencia de taxis, las vías de metro elevadas con los vagones deteriorados. Se notaba que no era el mismo ambiente del principio. Aun así paseamos por alguna zona, se supone segura o tranquila, para entrar en las canchas de baloncesto, o poder ver los grafitis. Que por cierto, algunos son increíbles, pero que se realizan en homenaje a amigos que murieron allí mismo en peleas con otras bandas. Incluso a los pies del grafié te encuentras objetos que simbolizan ofrendas y que mejor no tocar. De hecho, los servicios de limpieza no pasan por allí.


Antes de salir del Bronx pasamos por unas zonas donde ya no paramos ni para hacer fotos. Cómo será la zona que existen unas torretas elevadas y bien brindadas, en cruces estratégicos donde un agente de la policía hace guardia vigilando las calles. Cómo si fuera el lejano oeste. Me vino a la cabeza una frase: -La realidad, siempre supera la ficción.

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martes, febrero 02, 2010

Frente al Edificio Chrysler

Siempre el mismo problema…por dónde empezar. Después de mucho pensar siempre llego a la misma conclusión: -por el principio. Así que después de desearlo durante muchos años, el destino todavía me reservo la sorpresa de vivir el cierre momentáneo del aeropuerto de Barajas por causas meteorológicas. Hacia 20 años que no ocurría una circunstancia similar y me tenía que tocar a mí, je, je.

Toda una experiencia que no recomiendo a nadie, pero dentro de las horas de retraso me sentí afortunado ya que fuimos de los primeros vuelos en despegar cuando se abrió de nuevo el aeropuerto. Pero otro contratiempo se interpuso en mi camino, llevaba un uniforme azul de inmigración de los Estados Unidos. Pues nada, que por no sé qué motivos tuve que esperar sentado en una agradable sala a que comprobaran con más detalle mi pasaporte. La verdad es que cuando las cosas se tuercen, se tuercen todas.

Pero como la vida misma… la mala suerte no dura siempre. Y cuando salimos del aeropuerto camino de nuestro hotel en Manhattan comencé a emocionarme viendo a lo lejos las luces de los rascacielos. Algo dentro de mí me decía que mi suerte comenzaría a cambiar. Entramos a New York por el túnel de Lincoln bajo el río Hudson, no es que sea algo alucinante pero me encanto la idea de salir y pensar que ya estaba en el lugar donde tanto tiempo llevaba deseando.

Mientras circulábamos por las calles el cansancio había desaparecido y ya estaba deseando que se hiciera de día y poder disfrutar plenamente de mi viaje. Llegamos al hotel y nos dieron la habitación, planta 17. Esto de estar tan arriba sí que mola. No quise mirar por la ventana, era ya muy tarde y el cansancio volvió de forma salvaje. Dormiría genial porque ya estaba donde quería estar. Y dormí como un vendito. Solo faltaba una cosa y me desperté pensando en ello… y era sobre la vista que tendríamos desde la habitación. Tenía un poquito de miedo de pensar que pudiera tener un bloque de edificios a escasos metros, sin opción a tener una vista curiosa de New York. Total, la habitación es para dormir. Aún no había salido el sol, pero no me pude resistir a esperar más. Y al ver allí delante el Edificio Chrysler con sus luces me quede parado. –¡¡¡Que pasada!!! . Supe en ese momento que esa ciudad me iba a enganchar de verdad.

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